Algún día le contaré a mis niet@s que el inicio del cambio de la Alta Capacidad se basaba en el mundo al revés, donde eran los padres los que tenían que formarse para ayudar a docentes a comprender y que sus mamás fueron parte de ese principio que para entonces, ojalá haya tenido un final, feliz.
Uno no imagina que cuando busca centro educativo para su hij@, se la juega a una lotería, a la suerte de cada año. Que el bienestar global de su peque está en manos de ese adulto de referencia que tantas horas pasa junto a él/ella en unos pocos metros cuadrados. Muchos meses, la suma de años y años.
Como madre, puedo decirte que he vivido las mejores experiencias escolares y también las peores en un mismo centro. Dejé de creer en metodologías ni tipos de escuelas para confiar solo en las personas que estáis al frente a diario.
He visto caer a una de mis hijas al más profundos abismo por alguien que no debería dedicarse a enseñar y también he visto cómo las hecho volar tan alto como han necesitado porque se han rodeado de personas que a pesar de no conocer la Alta Capacidad, han sabido ver sus necesidades desde dentro.
Qué bello y qué frustrante a la vez. Qué vulnerable me siento cuando juego a una carta por año el bienestar de mis tres hijas, con todo lo que eso implica.
Hoy como inicio necesitaba haceros conscientes del papel tan determinante que tenéis en la vida de todos los niños pero hablo de forma específica, en los niños con AACC. Por su grandísima sensibilidad, por que aprenden distinto, por cómo se rodean con el entorno y sus iguales, por esa forma tan impresionante en la que lo perciben y sienten todo. Por lo solitario y difícil que es su camino. Cuando todo explotó entre mis manos, es cuando me di cuenta de lo mucho que colegio y familia nos necesitamos. Unidos, remando por el mismo fin y en el mismo sentido.
La Alta Capacidad te necesita más de lo que imaginas.
He acompañando, ayudando y guiando a miles de familias como la mía. Los datos no arrojan demasiado luz acerca del trabajo que actualmente se realiza con ellos en el aula pero tiendo a ver el lado bueno de las cosas y mi posición siempre será la de tender esos puentes necesarios por lo tanto, brindo por todo lo conseguido con la mente puesta en seguir trabajando por lo que falta. Es por eso que tres años después es hora de dar el paso de ayudarte también a ti.
A formarte, informarte, guiarte, asesorarte… Ahora también divulgo para profesionales.
Un buen comienzo a empezar en invitarte a leer mi libro “Yo siempre os daré voz”
Y ya que tendré que contarles a mis niet@s esta historia en la que padres ayudaban a docentes a comprender la alta capacidad, qué mejor que hacerlo en primera persona, saliendo a bailar con la tormenta y empapándome hasta los huesos.
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Un abrazo, Silvia





