¡Que no sean tus miedos los que eduquen a tu hij@!
Criar va unido a que aparezcan fantasmas del pasado, pero esos fantasmas se vuelven más numerosos (incluso más grandes y peligrosos), si nuestra crianza es neurodiversa.
No necesitan nuestras mochilas porque son impuestas y no les pertenecen.
Merecen estar libres de todo eso, de cualquiera de esos miedos que te limitan a ti y por consiguiente les limitan a ellos.
Ser padre/madre de niños con altas capacidades, en demasiadas ocasiones, va de la mano de nuevos miedos:
El qué dirán
El qué pensarán
El «y si…»
El «por si…»
El «es que…»
Y así una larga lista que puede llegar a ser inagotable.
Ninguno de ellos tiene que ver realmente con tu hij@, más bien son fruto de poner el foto en los demás – aunque nos engañemos pensando lo contrario
Silvia, ¿y qué puedo hacer?
Primero tendrás que detectar cuáles son tus propios frenos y eso requiere de un trabajo de introspección que muchas veces va unido a tus creencias, experiencias… El problema es que esa es tu historia y la estás trasladando a tu hij@. Sé que sin querer ni ser consciente de ello.
Vamos con el piloto automático puesto. El día a día, la vidda estresante y nuestros patrones.
Ser consciente de esos fantasmas que te limitan te liberará, hará que entiendas mejor tu vida pero también servirá para que puedas darte cuenta de cuándo salen, de cuándo actúan por ti y están determinando tu forma de pensar y actuar.
Eres una persona diferente cuando te enfrentas y encierras tus miedos y creencias.
Aceptar, endender, perdonar y sanar, para poder seguir.
¡Enhorabuena por querer ser esa semilla en un cambio que sabemos, tardará generaciones!
Luego vendrá el otro día a día, el de intentar cambiar esas frases, ideas o actitudes que has descubierto, te están coartando. No será cuestión de días si no que llevará meses y será a base de prueba-error. Querrás tirar la toalla en muchas ocasiones e incluso a veces parecerá que has vuelto a la casilla de salida.
Todo proceso tiene un aparente retroceso, que en realidad no lo es.
¿Sabes qué te limita? ¿Sabes cuáles dónde están tus propios frenos?
Soy una madre diferente a la que recibió el primer informe, el de mi primera hija, porque he ido llenándome de otras cosas sin dejar hueco a los miedos que traía de serie. Salté al vacío.
Y aunque también hay momentos en que vuelven, mi aprendizaje hace que sea un proceso diferente.
Te invito a que te transformes. Ojalá mi mensaje te haga venir a este otro lado. Donde dar voz es lo innato, donde nada ni nadie te frena. Donde no hay más foco que el bienestar de tu hij@
Contra todo, contra todos.
Libre de miedos y sin prejuicios. Y si quieres que te acompañe a descubrir esos que se relacionan con la alta capacidad de tu hij@ te espero en la consultoría 1:1. 60 minutos para acompañarte.
Un abrazo.