Yo desconocía el tema de HABILIDADES SOCIALES como concepto, hasta que no tuve el informe de mi hija en las manos.
Por inercia e inconscientemente, una tiende a comparar con iguales. Yo percibía que mi hija no siempre se relacionaba con la facilidad que lo hacía el resto. Aunque prometo que jamás le di demasiada importancia.
El nombre que yo le daba era timidez, o al menos, así lo justificaba.
Un día dejé de ponerle nombre porque entendí que, en la mayoría de ocasiones no era que mi hija no quisiera saludar o acercarse a un niño para pedirle jugar, es que había una barrera que se lo impedía y verdaderamente, lo pasaba mal. Pude verlo cuando empecé a OBSERVARLA.
Desde que oí que tenía falta de habilidades sociales junto con su informe, ha ido acompañado de afirmaciones de este tipo:
“Tu hija no tiene habilidades”
“No se relaciona”
“¡Es super introvertida!”
“¡Tiene que saber hacer amigos!”

He oído frases de este tipo durante los tres últimos años de mi vida. Tres. Y lo peor, es que esas sentencias también las ha oído ella. Y además, trabajaban con ella en sesiones individuales para “mejorar”
Hasta que en enero dije BASTA.
El día que volví a hacer caso a lo que gritaba mi instinto.
Una vez más, abrí los ojos, observé y la miré distinto.
Todo cambió.
Mis gafas eran otras y empecé a cuestionarme todo lo que hasta ese momento se daba por hecho respecto a ella:
- ¿Le faltan habilidades o le sobra verdad?
- ¿Nunca se relaciona o lo hace de forma selectiva?
- ¿Dónde no tiene problemas en mostrarse, y dónde si? ¿Por qué?
- ¿Le estamos pidiendo que sea quien no es?
- ¿No le estaremos imponiendo una etiqueta que no es la suya?
Las respuestas eran claras.
Quizás no sea de esos niños que tienen a todos los demás por amigos, pero tampoco lo espero.
Quizás no entre por la puerta y sea la más amigable del mundo. No lo quiero.
Y así se lo hicimos saber.
Su forma de relacionarse es primero observar y luego actuar según sus sensaciones.
¡Me parece de una inteligencia incalculable!
Saber decir que no, marcar tu límite. No entrar por el aro de lo establecido y algo que quiero para ellas en un futuro: más que siempre sí, saber cuándo no.
El mundo a veces nos hace caer en los estereotipos, en lo establecido, y con ello olvidamos que nuestros hijos, en absoluto siguen la norma. Y sinceramente, ¡es genial!
Necesitamos dejar de ver lo que se les impone “no tiene habilidades sociales” porque bajo el nombre de ayuda, no deja de ser una etiqueta o más bien, una sentencia que les define y marca y en base a ello, actúan. No porque sean así, si no porque asumen que es lo que los demás creen y esperan de ellos. Como seguramente hayas hecho tu con otros patrones que a día de hoy sientas que en absoluto te representan.
Tenemos que pararnos a analizar, romper con las cadenas y ver más allá, en concreto ver muy dentro de ellos.
¿Quién marca lo establecido? ¿Por qué no dejamos a nuestros hijos ser ellos? Simplemente eso… Quien han venido a ser. Respetando su individualidad, validando y apoyando con herramientas lógicas.

No os voy a negar que cuando hice clic, me sentí verdaderamente mal como madre.
Guiados, asumes lo que te dicen hasta que una vez más, te paras a escuchar tu instinto. Ahí está siempre el acierto.
El problema no es que NO SE RELACIONEN CON TODO EL MUNDO, si no esperar que SE RELACIONEN COMO LO HACE TODO EL MUNDO.
El día que decidí ver lo que en verdad hay dentro de ella. Todo cambió.
Tras mucho observar nos sentamos las dos, la liberé de una mochila que no era suya. “Que nadie vuelva a hacerte sentir que no tienes habilidades. Yo sí veo lo que hay en ti y las tienes. Otra cosa es que seas selectiva y no quieras encajar cuando alguien “no”. Es un valor y quiero que sepas que es maravilloso”
Han pasado algo más de dos meses. Mi hija es otra.
Como un flor cerrada que de pronto (y contra todo pronóstico), florece.
En las últimas semanas todo el mundo que la rodea ha percibido un cambio increíble en ella, y así nos lo han hecho saber; profesores, familias y por supuesto nosotros que lo notamos en el día a día.
El hecho de sentarse al lado de su tío (que ve poquito) y no parar de sacarle temas para conversar.
Que escriba un cuento, lo lleve al cole y quiera leérselo a todos en alto.
Saludar a alguien que conoce (para muchos algo insignificante, para nosotros el mundo)
Su alta participación en el aula así como que en una charla no deje de hacer preguntas a quien expone.
Tener la predisposición a iniciar un juego con alguien nuevo.
No hay día que no me sorprenda, desde los cambios más pequeños hasta cosas más significantes.
Tocar teclas en ellos, es activar el efecto dominó (para mal, y para bien). Estos grandes cambios han hecho que su autoestima también mejore muchísimo.
Verla con otras gafas para hacerla consciente de que llevaba una mochila que no le pertenece, liberó su carga de inmediato.
Ahora, sabe que “no encajar” en determinados grupos es tan aceptable como encajar en todos.
¿Cuál ha sido el clic que ha impulsado el cambio? Aceptar como es, ver su valía y creer en ella.
Mi reflexión final: Escucha tu instinto y acalla voces externas. Mira dentro de tu hij@ y permítele ser quien es, sin juicio.
¿Qué opinas al respecto de las habilidades sociales? Quizás esta carta te haga pensar en tu propio hij@… ¿realmente no tiene, o es selectiv@?