Cuando crees que no puedes pelear más.
Cuando te supera tener que reivindicar lo que son derechos.
Cuando sientes que no merece la pena.
Cuando no tienes fuerzas para insistir de nuevo.
Por muy mal que te haga sentir querer tirar la toalla por no ver una salida o no saber cómo ayudar recuerda: eres human@
Tienes derecho a que te invada este tipo de sentimientos que a priori no parecen buenos pero te aseguro, son muy necesarios para vuestro crecimiento.
Acéptalos y abrázalos cuando lleguen, tienen algo que enseñarte.
Ser papás de niños con altas capacidades es vivir en una montaña rusa para que la nadie nos da instrucciones. Es normal que en ocasiones se apodere de ti el vértigo y te sientas perdid@.
También es una carrera de fondo y necesitarás dosificar fuerzas, así como aprender a poner en el foco a futuro.
El día a día a veces, satura y quema. Un comentario, la tremenda lucha por sus derechos a veces, sin resultado. Esa amiga que te juzga, ese familiar que no comprende.
Desborda. Entonces empiezas a dudar de todo y todo te consume.
Te llenas de para qués y cada respuesta que te das te aleja por momentos de tu lucha.
Estás solo en la emoción del ahora y evidentemente, te impide visualizar más lejos.
Aunque hoy haya cosas que no tienen sentido, sabes que lo tendrá.
Una batalla que creas perdida no es perder en absoluto la guerra.
Dentro del viaje necesitas también los baches, retroceder o incluso perderte para después encontrarte.
Y sobre todo, no tomes decisiones precipitadas solo por cómo estás hoy.
Nunca tires la toalla mami.
Nunca tires la toalla papi.
Sé que no lo harás.
Tu foco es tu hij@. Te va a necesitar siempre así que rendirse no es un opción, aunque también te digo que hay procesos que necesitan su tiempo de desconexión y evasión pero sabiendo que tu fin a largo plazo nunca es abandonar. Todo lo contrario.

Para, acepta y coge fuerzas.
ERES SU PRIMER FRENTE DE BATALLA, ERES SU GUERRER@.
Hoy sabes que, además, todas estamos contigo y precisamente para eso creé LA RED. Para tener un sitio privado donde compartir este tipo de desbordes, de momentos malos y por supuesto también los mejores.
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¡No estás sol@!
Silvia.